1.- INTRODUCCIÓN
A punto de finalizar el siglo XX y en los umbrales
del tercer milenio, la
humanidad ha sido testigo de que el capitalismo, como
lo anunciara Carlos Marx
hace más de 150 años, ha desarrollado de
la manera más extraordinaria las
fuerzas productivas; ha convertido al mundo entero en
un gigantesco mercado y lo
ha inundado con sus mercancías; ha impulsado la
revolución científico
tecnológica y ha propiciado que la ciencia se
convierta en fuerza productiva
directa. Sin embargo, su forma de apropiación
y distribución de la riqueza y la
división capitalista del trabajo, han caminado
en sentido inverso al de la
modernidad de las fuerzas productivas, pues cada vez
se concentra la riqueza en
menos manos y, consecuentemente, se multiplican los problemas
de la humanidad a
un grado superlativo.
Hoy, no obstante los avances científico-tecnológicos,
padecen hambre miles de
millones de seres humanos; carecen de empleo y de los
servicios públicos
elementales miles de millones de personas. Para el capitalismo
todo es bueno
mientras genere ganancias. El sistema basado en el dinero
favorece, además, la
corrupción de los funcionarios públicos,
la drogadicción y el narcotráfico, el
tráfico de menores y las más aberrantes
conductas. Esto ocurre no sólo en los
países subdesarrollados, sino en el seno mismo
de los países altamente
desarrollados como Japón, Alemania y los Estados
Unidos.
Estas terribles consecuencias del sistema capitalista
de producción, se
reflejan también en la explotación de naciones
enteras por la vía del comercio
desigual, de la trampa mortal de la deuda externa, y
por la intromisión en los
asuntos internos de los países, violando la soberanía
de las naciones.
Estos tiempos de finales del siglo XX, son muestra
clara de que la historia del
capitalismo es la historia de cómo se agudiza
su contradicción fundamental,
consistente en el carácter social de la producción
y la forma privada
capitalista de la apropiación de la riqueza, y
con ello se agrava la lucha entre
el trabajo y el capital, entre los oprimidos y los opresores.
Es la historia de
las crisis económicas cíclicas que azotan
a los más pobres y redistribuyen la
riqueza a favor de los más ricos.
Para los Comunistas Mexicanos no existe ninguna
duda de que el capitalismo será
el último régimen de la historia que se
base en la explotación de unos hombres
por otros, y de que este régimen de explotación
y enajenación de los seres
humanos debe ser sustituido por un régimen superior
de la vida social, en el que
los medios de producción y el cambio pasen a manos
del pueblo como base para que
exista una auténtica democracia en todos los sentidos:
democracia económica,
democracia política, democracia cultural, democracia
social. Postulamos la
construcción de un nuevo humanismo fincado en
el aprovechamiento de los
adelantos científico-tecnológicos, para
incrementar la producción de bienes; un
nuevo humanismo en el cual, el libre desarrollo de cada
uno sea la condición
para el libre desarrollo de todos, y a la inversa, el
libre desarrollo de todos,
sea la condición para el libre desarrollo de cada
uno.
2.- NUESTRA FILOSOFÍA
Nuestra filosofía es el materialismo dialéctico
e histórico. Concebimos esta
ciencia, no en su interpretación determinista,
sino en su expresión viva y en
movimiento, y como la que da respuesta a las interrogantes
que el ser humano se
plantea sobre la naturaleza, el pensamiento y la sociedad,
que se encuentran en
permanente cambio y transformación. Nos proponemos
utilizar los conocimientos y
las leyes del materialismo histórico para la transformación
del régimen actual
por uno que haga posible la realización plena
del ser humano.
3.- EL OBJETIVO HISTÓRICO
Convencidos de que la vía capitalista está
absolutamente agotada para México,
nos proponemos luchar para que nuestro país organice
su sociedad de una manera
más democrática, más soberana, más
civilizada y más humana. El objetivo
histórico del Partido de los Comunistas Mexicanos
es establecer y consolidar el
proyecto de la nueva democracia socialista que sustituye
a la democracia
burguesa que actualmente nos rige.
Concebimos el socialismo como un régimen
construido por el hombre y para el
desarrollo del hombre; un sistema que oponga a la lógica
del dinero, la lógica
del humanismo y la racionalidad; un sistema que no sea
un obstáculo para el
desarrollo de las fuerzas productivas, sino cauce, impulso
y soporte para su
impetuoso desarrollo; un sistema que elimine las bases
económicas de la actual
destrucción de la naturaleza y que sustituya las
bases socioeconómicas que
enajenan al ser humano, convirtiendo lo humano en animal
y lo animal en humano,
por aquellas que lo liberen definitivamente.
El Partido de los Comunistas Mexicanos concibe
al socialismo como un sistema
que distribuye la riqueza social no en base al simple
igualitarismo, sino en
base a la cantidad y calidad del trabajo de cada quien;
un sistema que no
suprime lo individual en aras de lo colectivo, sino que
concilia lo colectivo
con lo individual; que sea capaz de poner al alcance
de todos la riqueza social
que son los bienes y servicios materiales y, en consecuencia,
aumente la demanda
de bienes y comodidades personales para el individuo,
en el marco del respeto a
la dignidad humana y de la libre expresión de
las ideas.
Concebimos al socialismo como una sociedad sin
privaciones, con plena libertad
para el individuo, que garantice la convivencia social
en el marco de la más
plena y acabada democracia; una sociedad sin privaciones
materiales; un régimen
que ofrezca a todos por igual una vida digna de ser vivida.
Estamos por una
sociedad de la abundancia y no por la austeridad; no
oponemos el placer a la
virtud, queremos que cada cual tenga a su disposición
los medios para una vida
agradable, confortable y sana.
Estamos también convencidos que un sistema
de estas características no puede
apoyarse más que en la propiedad social de los
medios de la producción y del
cambio. Luchamos por el sistema en el cual la clase trabajadora
manual e
intelectual de México posea y administre para
bien de la sociedad las fábricas,
las tierras, los bosques, la industria, los bancos, los
mares, los centros de
educación y, en general, los centros de producción
y los servicios.
4.- FORMAMOS PARTE DE LA CORRIENTE HISTÓRICA DEL
MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO
MUNDIAL
El Partido de los Comunistas Mexicanos nutre su
ideología en las innumerables
luchas revolucionarias de los pueblos del mundo y de
México, y en el aporte de
los revolucionarios que han entregado su capacidad, su
inteligencia y su vida
para que el hombre alcance su realización plena,
y consecuentemente alcance cada
vez más una mejor calidad de vida.
Consideramos como extraordinariamente valiosas
las experiencias históricas de
los pueblos que han realizado aportes a la práxis
del cambio revolucionario en
la construcción del socialismo. Son particularmente
relevantes las experiencias
de la Comuna de París, la Gran Revolución
Socialista de Octubre, la Revolución
Cubana y la experiencia de las Democracias Populares
de Europa del Este, y las
revoluciones de Vietnam, Corea del Norte y China Popular,
de las cuales todos
los partidarios del socialismo debemos extraer las más
ilustrativas enseñanzas.
La experiencia del llamado socialismo realmente
existente constituye un valioso
aporte de una teoría que hasta esos momentos estaba
inédita en cuanto a su
práxis. Mostró las enormes potencialidades
productivas del socialismo; pero lo
más importante de ella es que ha mostrado que
la clase trabajadora, cuando se lo
propone puede desplazar del poder político a la
burguesía, y que es capaz de
establecer un gobierno que oriente la vida social sobre
parámetros más humanos,
ajenos al dinero y al capital.
La crisis en que finalmente entró el modelo
del socialismo realmente existente,
nos ha enseñado que la democracia, la libertad
y el respeto a la dignidad del
ser humano son elementos de los cuales no puede prescindir
el socialismo.
El Partido de los Comunistas Mexicanos rescata
los valiosos ejemplos de los
héroes que nos dieron patria, sus experiencias
y enseñanzas para orientar su
combate, y se propone concluir las tareas revolucionarias
que han quedado sin
realizarse.
5.- NUESTRO OBJETIVO INMEDIATO
En nuestro país, la burguesía nacional
que antaño ofreció resistencia a las
ambiciones anexionistas y expoliadoras del imperialismo,
se ha reducido a su
mínima expresión, o prácticamente
ha desaparecido, y su opinión ya no cuenta en
la nueva correlación de fuerzas políticas
nacionales, en las que las fuerzas
representativas de la derecha, el imperialismo y el clero
político imponen sus
decisiones a través del gobierno neoliberal.
La burguesía gobernante ha conducido al
país a un proceso cada vez más intenso,
caracterizado por la pérdida de la soberanía,
la más ominosa corrupción y a un
proceso de degradación moral y descomposición
política, demostrando a la vez una
absoluta incapacidad para dirigir la economía
y las finanzas nacionales. En
estas circunstancias están desintegrando y entregando
la nación a los intereses
del capital extranjero.
El Partido de los Comunistas Mexicanos considera
que ha llegado la hora de
declarar que la burguesía burocrática y
neoliberal, que ha gobernado México en
la última década, no puede seguir gobernando
a este país. Y que es una tarea
histórica urgente de la clase trabajadora de México,
la de organizarse para
luchar por tomar el poder político de la nación
mexicana y establecer un régimen
de Democracia Popular, a fin de alcanzar los objetivos
por los que el pueblo ha
luchado a lo largo de su historia.
Hoy por hoy, la única clase social que puede
salvar a México del riesgo de
desaparecer como nación es la clase trabajadora.
Es entonces indispensable el
establecimiento de una Nueva Democracia Popular que se
exprese por medio de un
gobierno de coalición de las diferentes clases
sociales progresistas,
antiimperialistas y democráticas, dirigido por
la clase trabajadora.
Esta Nueva Democracia Popular la asumimos como
un paso necesario para transitar
a un régimen superior, el régimen de la
Nueva Democracia socialista. Es por ello
que el Partido de los Comunistas Mexicanos luchará,
en lo inmediato, por tres
grandes objetivos nacionales, expresados en un solo concepto:
la Nueva
Democracia Popular, cuya síntesis se realiza a
través de:
1.- La Democracia Política
2.- La Democracia Económica
3.- La Democracia Social
5.1.- Democracia Política
El Partido de los Comunistas Mexicanos se propone
expulsar del poder político a
la burguesía burocrática, parasitaria y
neoliberal que hoy lo detenta, y luchar
porque en México se establezca un régimen
de la más plena democracia política,
dirigido por la clase trabajadora, pero al que se integren
otras clases sociales
que compartan nuestro propósito de construir una
nación independiente,
progresista y soberana. En este régimen el pueblo
tendrá en todo momento el
poder real de decisión sobre los asuntos del gobierno,
garantizado a través de
la existencia de un sistema de partidos que se disputen
el poder en igualdad
plena de oportunidades, y en el que se sustituya la mercadotecnia
electoral por
la más justa distribución de los recursos
y la utilización de los medios de
comunicación en igualdad de condiciones para todos
ellos.
Nos proponemos luchar por la plena independencia
de los poderes de la República
e integrar los tres niveles del poder público,
el federal, el estatal y el
municipal, con representantes de los trabajadores, de
las organizaciones
populares, de las organizaciones sociales, culturales,
científicas y académicas
a fin de que respondan a los intereses del pueblo y no
a las minorías. Este
nuevo gobierno del pueblo garantizará el ejercicio
pleno del Municipio Libre,
demanda histórica que nos proponemos hacer realidad,
otorgándole fortaleza
económica para que atienda en forma eficiente
el desarrollo de la comunidad. Nos
proponemos incorporar al texto constitucional las figuras
del plebiscito y el
referéndum para reintegrar al pueblo su derecho
a dar la última palabra a los
asuntos nacionales de mayor trascendencia.
Este tipo de democracia política no puede
realizarse sino en una nación libre,
autónoma y soberana, por lo que el Partido de
los Comunistas Mexicanos se
propone mantener una lucha permanente y firme a favor
de la soberanía nacional,
para que México sea respetado como igual en el
concierto de las naciones del
mundo y afiance el prestigio histórico ganado,
por muchos años, como una nación
partidaria de la autodeterminación de los pueblos,
de la no intervención en los
asuntos internos de las naciones y de la solución
pacífica de los conflictos
internacionales.
Nos pronunciamos a favor del mantenimiento de la
paz mundial como condición
para que la humanidad alcance nuevos y más altos
niveles de desarrollo y
bienestar, por lo que nos declaramos por la proscripción
de las armas nucleares
y biológicas.
En estos tiempos de acelerado proceso de globalización
que amenaza dejar sin
rostro propio a pueblos y naciones, es más importante
que nunca rescatar el
contenido esencial de la defensa de la soberanía
de la nación y la consolidación
de la independencia económica y política
de México, por lo que nuestro programa
precisa la defensa de la integridad territorial de México,
la defensa del
espacio aéreo y el dominio estatal sobre las comunicaciones
vía satélite.
Reclamamos el respeto de todas las naciones al principio
de la coexistencia
pacífica entre regímenes sociales distintos
y el respeto absoluto a la soberanía
de las naciones.
Para garantizar estos principios debe quedar establecido
en la Constitución
General de la República que los acuerdos y convenios
firmados por el gobierno
mexicano, a nivel internacional, deberán ser aprobados
por las dos terceras
partes de la Cámara de Diputados del Congreso
de la Unión y ratificados por el
pueblo a través del referéndum.
Para consolidar la democracia política impulsaremos
un proyecto democrático
global, iniciando por poner en manos de los trabajadores
el manejo y
administración de las empresas del Estado, en
un régimen de autogestión y
autofinanciamiento. Se dará el poder real al pueblo
y a la sociedad, impulsando
la democratización de todas las instituciones
públicas y sociales. Nuestro lema,
Por una nueva democracia socialista encierra las aspiraciones
históricas del
pueblo mexicano y de nuestro objetivo histórico
superior de construir en México
un gobierno popular y democrático en manos del
pueblo, y abre el camino para que
la nación y el pueblo emprendan con decisión
la marcha ascendente hacia un nuevo
humanismo: el humanismo para todos los hombres sin exclusión
de nadie.
5.2.- Democracia Económica
El Partido de los Comunistas Mexicanos plantea como
aspecto central de su
programa económico, el desarrollo acelerado de
las fuerzas productivas, con base
en la planeación científica, cuyo propósito
será la justa distribución de la
riqueza nacional.
En primer lugar debe mantenerse la propiedad originaria
de la nación, y ser la
fuente de la que deriven la propiedad social y privada.
Sobre esta base
promoveremos la integración de un poderoso sector
público de la economía, con la
presencia de la clase trabajadora en la dirección
de las empresas públicas que
sean, al mismo tiempo, pilar del desarrollo con independencia,
en el que
participen los tres niveles de gobierno: el federal,
el estatal y el municipal.
Corresponden, como propiedad exclusiva de la federación:
el correo, los
telégrafos, el petróleo y los demás
hidrocarburos, la petroquímica básica, la
petroquímica secundaria, los minerales radiactivos,
la generación de energía
nuclear, la electricidad, las comunicaciones vía
satélite, la banca y el
crédito, los ferrocarriles, la construcción
de vivienda de interés social, digna
y a bajo costo.
Corresponde a los Estados de la federación:
el transporte público, la
producción de bienes y prestación de servicios
de consumo popular, la educación,
la salud a través de organismos que no compitan
con la federación.
Corresponden al sector municipal: los servicios
municipales que se prestarán de
manera eficiente y a bajo costo, la producción
y comercialización de materiales
para la construcción, la venta del gas doméstico,
las gasolinas y otros
productos elaborados por Pemex, la comercialización
de bienes y servicios
básicos, así como la venta de insumos para
el campo.
Nos proponemos poner al servicio del pueblo y de
la nación mexicana las fuerzas
productivas y los medios de producción en manos
extranjeras -reservando a la
inversión extranjera el espacio necesario como
complementaria del desarrollo
estratégico nacional, en base a reglas claras-,
promover la transferencia de
tecnología y la generación de empleos bien
remunerados. Impulsaremos el
crecimiento económico del país en el marco
de la competitividad internacional y,
en general, asumir la globalización con el establecimiento
de relaciones
económicas y comerciales con todos los países
del mundo en un plano de igualdad
y beneficio mutuo, poniendo siempre en primer lugar la
defensa de nuestra
soberanía económica, política y
territorial, así como la integridad y defensa
del ambiente ecológico de nuestro país.
La banca y las finanzas nacionales se
pondrán al servicio de los objetivos superiores
del desarrollo de la nación y
del progreso del pueblo, suprimiendo para siempre el
agio institucionalizado que
ahora realizan. Estableceremos una política agrícola
orientada a privilegiar la
autosuficiencia alimentaria, sin descuidar la exportación
de productos
agropecuarios. Promoveremos el desarrollo industrial
del país, ante todo el
relativo a los sectores social y estatal de la economía.
Impulsaremos al capital
privado nacional, particularmente a la pequeña
y mediana empresa.
Además del sector público de la economía,
existirán los sectores social y
privado, cuya participación tendrá los
mismos objetivos que los del sector
público y prestando servicios que complementen
los del sector estatal de la
economía.
5.3.- Democracia Social
La democracia política y la democracia económica
no tendrían ningún sentido si
se fincaran en la pobreza del pueblo. Para el Partido
de los Comunistas
Mexicanos el crecimiento económico, la producción,
la técnica y la ciencia no
son un fin en sí mismas; no tienen sentido más
que puestas al servicio del
hombre. Por ello, el Partido de los Comunistas Mexicanos
se propone luchar por
la consolidación de un progreso económico
creciente, cuyo propósito esencial no
sea otro que el de elevar permanentemente la calidad
de vida de los mexicanos, a
través de asegurar empleo decoroso y bien pagado
para los trabajadores,
terminando para siempre con la inseguridad del empleo;
y de poner toda la
economía al servicio de la mayoría de la
sociedad, impidiendo la concentración
de la riqueza en pocas manos.
La seguridad social debe tener un carácter
universal y no selectivo, por lo que
debe garantizar la cobertura total del pueblo mexicano
sin excepciones de ningún
tipo, de manera especial la seguridad de los jubilados
y pensionados. Debe
establecerse el seguro de desempleo.
Las diferencias en cuanto al nivel de vida entre
la ciudad y el campo deben
acortarse sobre la base de mejorar sustancialmente el
nivel de vida de los
campesinos.
La sociedad que nos proponemos no será una
sociedad de penurias como la actual,
sino todo lo contrario. Garantizaremos que el trabajador
manual e intelectual se
beneficie, por fin, de los frutos de su trabajo, del
confort material, de la
seguridad social, de la satisfacción de las necesidades
materiales; pero junto a
ellas es necesario garantizar al pueblo mexicano la posibilidad
de tener el
trabajo que se escoja por preferencias personales y que
corresponda a sus gustos
y aptitudes, y la posibilidad de acceder a la educación,
con base en los
conocimientos científicos y tecnológicos,
en la defensa firme de la cultura de
nuestro pueblo, respetando las tradiciones culturales
de los grupos sociales,
así como el derecho a la cultura, al arte, al
deporte, a las distracciones y de
disponer de un mayor tiempo libre para el descanso o
el esparcimiento.
El Partido de los Comunistas Mexicanos ajustará
a este programa sus propuestas
a nivel federal, estatal y municipal.